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Desde que descubrí la obra de Kenji releo con frecuencia algunos de sus textos. Me gusta especialmente este poema que, por cierto, recitan muchos japoneses cada día:

Sin dejarme vencer por la lluvia,

ni por el viento,

ni por la nieve,

ni por el calor estival.

Mantener un cuerpo sano,

sin codicia, sin arrogancia,

sonreír siempre con bondad.

Comer cuatro cuencos de simple arroz,

con sopa de miso y unas pocas verduras.

No preocuparte demasiado por ningún asunto.

Escuchar y observar pausadamente,

comprender y no olvidar.

Vivir con simplicidad,

meditar bajo un árbol,

socorrer al prójimo.

Si alguien está en el umbral de la muerte

decirle que no hay nada que temer.

Si ocurre alguna riña o disputa

detenerla y decirles que disputar

no lleva a nada.

Derramar lágrimas ante una prolongada sequía

y caminar como perdidos.

Ser llamado estúpido por todos.

no recibir alabanzas ni sufrir por ello.

Una tal actitud de corazón

es la que yo desearía llegar a tener.

Avatar Youssef

Author: Youssef

Desarrollo social y salud pública | Edición

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