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En esta primavera casi veraniega voy concluyendo algunas lecturas de esas que podemos considerar ´densas`; es decir, con argumentos y explicaciones que requieren máxima atención y reflexión. Combinar ensayos de cierto fuste con literatura de alto nivel proporcionan a la mente inquieta un estímulo inigualable. Surge la creatividad y el aprendizaje discurre con facilidad. Pues sí, siempre aprendemos, incluso sin darnos cuenta.

Estos días acabo de leer «Xàtiva musulmana», un excelente libro escrito por María Jesús Rubiera y Mikel de Epalza en 1987. La obra ya no está a la venta. La localicé en una biblioteca pública. Está escrito en idioma valenciano lo que me impide leer al ritmo habitual; pero para un castellano parlante no resulta difícil.

Estudiando la historia de los árabes en la península ibérica uno se da cuenta de las valiosas aportaciones que hicieron en todos los ámbitos. Claro, hay que acudir a fuentes contrastadas, nada prejuiciosas, ajenas a la corrección política o la narrativa oficial sobre tal o cual acontecimiento. Creo que el libro mencionado, hablando de un territorio pequeño como es el municipio de Xàtiva, en la comunidad valenciana, sigue esos criterios de independencia intelectual. El periodo abarcado va de los siglos VIII al XIII.

A mí me interesa la dimensión poética que suele devenir en religiosa, o más bien mística. Por favor, no confundir lo religioso con lo místico. Lo primero no implica lo segundo, es más, suele rechazar lo segundo; pero esta es otra historia.

Pues bien, en la tal Xàtiva vivió un poeta de esos que dejan huella. Se trata de Ibm Hazm. La Real Academia de la Historia nos cuenta lo siguiente de él: «Hijo de un alto funcionario de la Corte omeya cordobesa, fue visir del breve reinado del califa ‘Abd al-Ramḥān V al-Mustazḥir. Pero tras la caída del califato y las consiguientes luchas por el poder, dado que fue un convencido y tenaz defensor de los omeyas y de la institución califal, fue encarcelado y luego expulsado de Córdoba, huyendo a Almería y a Játiva, donde escribió en 1022 El Collar de la Paloma. Al final, cansado de las luchas políticas y de su polémica defensa del ẓāhirismo (una de las cinco escuelas jurídicas del islam), se retiró a su casa en Montija, Huelva, donde murió…» (Leer biografía completa aquí).

Así, entre lecturas y escritos, voy dando forma a distintas ideas que tienen mucho que ver con el mundo islámico y magrebí. Precisamente ayer me llamó José María Lizundia, abogado, editor y experto en temas del Magreb, entre otros. Conversación larga y muy interesante, en la que tratamos sobre Marruecos, el Sahara, la crisis diplomática entre España y Marruecos, el libro que le tengo prometido y que no veo la manera de acabarlo, abrumado por situaciones personales y ambientales nada favorables, proyectos, etc. Un rato enriquecedor, como siempre.

Avatar Youssef

Author: Youssef

Desarrollo social y salud pública | Edición

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