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El trabajo en los ámbitos a los que he dedicado mi atención durante los últimos años tiene bastante de incertidumbre, máxime cuando se depende de la voluntad de terceras personas. Pero lo cierto es que con independencia de voluntades ajenas, he venido haciendo siempre lo que estimé conveniente para mi desarrollo profesional, con sacrificios y alegrías, como no puede ser de otra forma. Nunca me he considerado emprendedor profesional, si bien pasé la vida emprendiendo. Claro, esto de emprender tiene mucho de ilusión que se encargan de alimentar desde los poderes públicos. “Si se queda desempleado emprenda un proyecto, sea autónomo, monte un negocio,…”, como si todo el mundo puede hacer algo semejante. No. Emprender profesionalmente requiere de cualificación, visión de negocio, estrategia bien estudiada, dinero y suerte. Ya puedes tener la mejor idea del mundo que si no añades esos factores no podrás desarrollarla, por muy espectacular que sea. A la postre el emprendedor, desengañado, tal vez arruinado del todo, repliega velas y pasa a ocupar su puesto en la lista de desempleados, languidece, es objeto de ayudas sociales si llegare el caso, deja de ser un elemento productivo de la sociedad para vivir, malvivir más bien, de las migajas que le dispensa el Estado. Situación creciente en España y en Europa, esta de la ayuda asistencial.
Así que la incertidumbre caracteriza todo camino independiente, como es mi caso. Hacer hago, puesto que no paro y, lo que es más importante, no me paran. Desarrollo mis proyectos, mis estudios, escribo, edito cuando puedo, y sigo avanzando, como reza el título de este comentario, lo cual me hace sentir libre, sabiendo que no existe esa libertad absoluta, que todos tenemos una carga genética y hereditaria, además de un sustrato cultural, social, legal y geográfico que nos limita. Sí. Somos seres limitados aunque nuestra imaginación vuele hacia el infinito, o acaricie la introspección más profunda. En definitiva, ser caminante en el sendero del corazón es lo único que me interesa. Todo lo demás es ruido de fondo que me acompaña y acabo por abandonar. Esto no significa desinterés por las cosas del mundo; pero sí un cierto desapasionamiento.
Y en esas sigo, intentando no romperme la cabeza con los acontecimientos mundanos y grises que se suceden cada día y enfocando mi tiempo en clave optimista y esperanzada.

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Author: Youssef

Desarrollo social y salud pública | Edición

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