En las últimas semanas he leído mucha literatura científica sobre salud pública, ciencia de datos aplicada a la medicina y bioética. También he vuelto mis ojos a la poesía japonesa en general, clásica y contemporánea. Ha sido el contrapunto, la poesía, para desconectar de la rutina.
De mis lecturas llego a la conclusión habitual: el big data y la ciencia de datos están siendo sobrevalorados, más aún ahora que muchos jóvenes quieren volver a un estilo de vida alejado de la tecnología. Quieren vivir el momento, disfrutar de los viajes, experimentar por sí mismos sensaciones que sus abuelos ya experimentaron.
Las grandes empresas tecnológicas se enfrentarán a un gran desafío en los próximos años, ya que lo que hoy es solo una tendencia naciente será dominante mañana. Y, a decir verdad, me alegro. Me gustaría pensar que la humanidad no terminará en un laberinto tecnológico dominado por algoritmos y programas que buscan gobernarnos a todos, como el anillo único en «El Señor de los Anillos». Definitivamente no. Si bien todo lo relacionado con el progreso científico y tecnológico es importante, los seres humanos necesitamos creatividad expresada con herramientas simples, a saber, papel, lápiz, pinturas de colores, instrumentos musicales, viviendo en entornos amigables, poco sofisticados y simples.
Vuelvo a la poesía y concluyo con un poema de Natsume Sōseki 夏目漱石 (1867-1916).
(Hola o keseba / suzushiki hoshi ya / mado ni iru.).

Si apagas la luz

Entran por la ventana

estrellas geniales.

 

Por JL Nava

Docente. Mis intereses de investigación: Antropología y economía médicas, bioética y desarrollo social. Realizo consultoría en el ámbito de la edición científica. Edito libros y escribo prosa poética. ............................................................................................

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