Mi evolución profesional viene definida por esa secuencia indicada en el título de este post. La epidemiología es una ciencia holística, se alimenta de numerosas ciencias del conocimiento para aplicarla al estudio y evolución de las epidemias y, por extensión, al estudio e implementación de políticas de salud pública.
Esto implica manejar enormes cantidades de datos de orígenes muy diversos, tabularlos, ordenarlos e integrarlos en cálculos estadísticos, matemáticas operativas y otras especialidades analíticas. Además, en las últimas décadas, los epidemiólogos han utilizado imágenes e información proporcionada por satélites, por ejemplo, la red Landsat, un conjunto de satélites puestos en órbita por los Estados Unidos desde 1972 para la observación de la superficie terrestre. Por tanto, es lógico concluir que lo que ahora llamamos «ciencia de datos» es un componente muy importante de la epidemiología. De hecho, los epidemiólogos son en gran medida «científicos de datos» especializados en el estudio de la génesis y distribución geográfica de las enfermedades. Por supuesto, la epidemiología tiene otras variables y subespecialidades, todas ellas extremadamente importantes, como la economía, otra especialidad que se basa esencialmente en la recolección de datos, aunque también tiene un desarrollo teórico de gran alcance.
Mi carrera profesional se ha construido sobre estas perspectivas hasta hoy, cuando dedico buena parte de mi interés científico al análisis económico del binomio salud-enfermedad, el enfoque de la industria biomédica y las políticas de salud pública que afectan a las desigualdades sociales y la extensión de las medidas de protección de la salud para toda la población.
Sin embargo, tal vez porque estoy cerca de cumplir 61 años, o porque todos estos problemas son tratados excelentemente por un creciente ejército de científicos, expertos, funcionarios públicos y políticos, me inclino cada vez más a profundizar en los aspectos cognitivos del aprendizaje y la inteligencia, la base para edificar el bienestar social. Entiendo que buena parte de los problemas de nuestro mundo se resolverían de manera efectiva, o mejor aún, no los tendríamos, si somos capaces de aprender y generar cada vez más espacios para que la creatividad se entienda y aborde conjuntamente los numerosos retos a los que nos enfrentamos. nos enfrentamos.

Aún más: me encuentro cada día más cómodo y feliz dedicando tiempo a escribir prosa poética y ensayo, reflexionando desde una perspectiva totalmente personal y, por  tanto, no sujeta al método científico, sobre los temas que me interesan. Por este motivo, si mi actividad docente me lo permite, dedicaré más atención a estos temas y este blog será un fiel reflejo de ello.

Por JL Nava

Docente. Mis intereses de investigación: Antropología y economía médicas, bioética y desarrollo social. Realizo consultoría en el ámbito de la edición científica. Edito libros y escribo prosa poética. ............................................................................................

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